Camino de la ermita

Trazado de 35 Km. que une la localidad de Las Pedroñeras con la Ermita de Virgen de la Cuesta
de Alconchel de la Estrella. En el recorrido no hay poblaciones intermedias.
La motivación histórica se remonta a los albores de la Edad Moderna (s. XVI), cuando la leyenda cita el origen a esta ruta de peregrinación. AQUÍ PUEDES VER EL TRACK

El camino hacia la ermita: 35 kilómetros de Mancha, fe y naturaleza
Hay caminos que se hacen con los pies pero se terminan con el alma. El que une Las Pedroñeras con la ermita de la Virgen de la Cuesta, en Alconchel de la Estrella, es uno de ellos. Treinta y cinco kilómetros de llanura manchega que generaciones de pedroñeros han recorrido de madrugada, en silencio o en compañía, descalzos algunos, cargando promesas todos.
No hay poblaciones intermedias. Solo el camino, el cielo de Cuenca y lo que cada uno lleva dentro.
Un recorrido con siglos de historia
La motivación histórica de esta ruta se remonta al siglo XVI, cuando la leyenda sitúa el origen de la peregrinación pedroñera a la ermita. Desde entonces, cada primer fin de semana de mayo, Las Pedroñeras se vacía en dirección norte. La salida tradicional es desde La Cruz del Coso, en la madrugada del día 6, para llegar al cerro a tiempo de acompañar a la Virgen en su fiesta.
El trazado está hoy homologado como sendero PR-CU 75 en el Registro de Senderos de Cuenca, lo que facilita seguirlo en cualquier época del año, no solo en romería. Pero recorrerlo fuera de mayo tiene un sabor distinto: sin la compañía, sin los faroles, sin el murmullo de cientos de personas avanzando en la oscuridad.
Qué te vas a encontrar por el camino
El recorrido es mayoritariamente llano, sin grandes desniveles hasta llegar al cerro final. Discurre entre vegas y dehesas ribereñas, siguiendo en varios tramos el curso del río Záncara. El paisaje es el de la Mancha más auténtica: horizonte amplio, cielo enorme, tierra que huele a tomillo y espliego cuando aprieta el sol de mayo.
A lo largo del camino aparecen puntos de interés que vale la pena conocer:
El molino de la Encomienda, en Villaescusa de Haro, es uno de los molinos de origen romano mejor conservados de la zona. Un descanso obligado a mitad del trayecto.

El Castillo de Haro, en Fuentelespino de Haro, es una de las paradas más llamativas. Sus ruinas medievales se alzan sobre el paisaje y recuerdan que este camino lleva siglos siendo transitado por algo más que romeros.

El valle del Cazalejo, ya cerca de Alconchel, marca el inicio del tramo final. Desde aquí se accede por una senda antigua, estrecha y empinada, hasta la cima del cerro donde espera la ermita.
La flora: uno de los grandes tesoros del camino
Quienes hacen el camino en mayo tienen la suerte de encontrárselo en plena explosión vegetal. La diversidad de plantas que acompañan el recorrido es notable para tratarse de una ruta de llanura: desde las típicas especies de la estepa manchega hasta las plantas de ribera que crecen junto al Záncara.
A continuación, una muestra de la flora que puedes encontrar a lo largo del camino:
Consejos prácticos si quieres hacer el camino
Distancia: 35 km sin poblaciones intermedias. Planifica bien el agua y la alimentación.
Época recomendada: Mayo, coincidiendo con la romería, es la más especial. Pero primavera y otoño son también buenas épocas por la temperatura y la flora.
Calzado: Terreno de camino de tierra y algún tramo de pista. Zapatillas de trail o botas ligeras son suficientes.
Orientación: El sendero está señalizado como PR-CU 75. Puedes descargarte el track GPS antes de salir.
Transporte de vuelta: Si no haces el camino de ida y vuelta, coordina un vehículo en Alconchel. No hay transporte público entre los dos municipios.
¿Has hecho el camino alguna vez? Cuéntanos tu experiencia en la sección De boca en boca o escríbenos a gestion@servimail.es
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